26.11.09

Ofrecer



Tres meses antes de morir mi madre, encontrándose ya muy enferma, en una conversación que mantuve con ella, una conversación larga, intensa y maravillosa, una conversación que tuve la suerte de grabar en vídeo porque ella me lo pidió, hay un momento en el que le pregunto: “Mamá, ¿tú por quién ofreces todo este sufrimiento?” “Por la Paz, por la Paz del Mundo y por la Paz de todos vosotros, de vuestros hijos”, me respondió llorando. Este pasaje aparece en el DVD que acompaña al libro “Hermana Muerte (Gracias por venir a visitarme)”.

Recuerdo que un día en una de las presentaciones públicas de este libro, justo al acabar la proyección de la película, una persona me preguntó: “¿Por qué le preguntas a tu madre que por quién ofrece su sufrimiento? Esa pregunta no la entiendo. El sufrimiento es sufrimiento y ya está. No tiene que ser ofrecido por nadie”.

Respeto la opinión de esa persona, pero mi pensamiento y sobre todo mi sentimiento son muy diferentes. Ni que decir tiene que en ese momento no le hablé en profundidad, entre otras cosas porque lo podía interpretar como que le quería convencer de algo.

Quien ofrece su sufrimiento entiende que el dolor, la pena y el desconsuelo nunca son individuales, más bien forman parte de una delicada balanza donde todas las cosas se compensan y se equilibran. Es algo parecido a una Justicia Universal ejercida de forma natural, una justicia que funciona como resonante, un diapasón que sincroniza y ensambla los corazones de todos los seres humanos. Es una ley similar a la misma ley de fuerzas que equilibra el movimiento de los átomos dentro del cuerpo y la misma que equilibra el movimiento de los planetas y de los astros en todo el Cosmos.

Todo lo que es injusto resuena a la vez en todas las Almas, al igual que todo lo que es justo. No hay algo separado del resto. El Todo es lo único real.

Cuando una persona comprende que puede poner su dolor en manos de la Divinidad, es como si de repente descubriera un tesoro. Si esa persona tiene su dolor condensado en forma de odio enquistado, al ofrecer ese dolor deja de guardar rencor y en ese instante se hace libre. Y aún hay algo más, al ofrecer ese dolor, en ese preciso y precioso instante, lo convierte en “útil”, en contraposición al dolor “sordo” vivido para dentro, en soledad.

Por mucho dolor que uno tenga, si lo ofrece, lo puede convertir en una ofrenda de Luz permanente. Hay muchas Almas de las que nadie se acuerda, ellas necesitan ese dolor para purificarse. Estas Almas pueden estar encarnadas o desencarnadas, da igual.

Una Única Alma une a toda la humanidad, por lo tanto una comunicación maravillosa, invisible y permanente nos conecta a todos. Un Único Cuerpo de Luz nos hermana intrínsecamente. No es necesario que profesemos ninguna fe, no son necesarias las imágenes y los símbolos; lo único que hemos de saber es que, si queremos, nunca ningún sufrimiento será en vano.

Quien ofrece su dolor está dando la vida por los demás.

Imaginad por un momento que en la gran Escala de la Vida y en algo parecido a eso que llamamos Ley de Compensación Universal, que alguien ofrezca con plena consciencia su última enfermedad y el momento de su muerte, ¿no tiene eso ya de por sí un inmenso valor?


Ofrecer la enfermedad.

Ofrecer las lágrimas.

Ofrecer la soledad.


Y ofrecer también el placer.

Ofrecer la alegría.

Ofrecer la riqueza material y espiritual.


Ofrecer el Amor.



En la foto, atardecer de un día del mes pasado.


5 comentarios:

jg riobò dijo...

Observo a mi alrededor y todo es envidia y dolor. Infelicidad.
Difícil que llegemos a ese cuerpo unitario.Hoy estoy desesperanzado.

Anónimo dijo...

Creo que estos dos últimos apuntes, podían perfectamente ser uno solo: Morir, es estar muriendo es útil ofrecer.
Mientras estamos muriendo a lo viejo; al odio que podemos suscitar a nuestro alrededor, a la indiferencia, al día a día, y hasta a nosotros mismos. A nuestros pensamientos y sentimientos, estamos sufriendo. Creemos que es nuestro fin. Que nuestras fuerzas están agotadas.

Sentimos que la propia muerte no sería tan terrible.
Entonces ofrecer todo cuanto nos suecede en este caso; significaría que nuestro dolor, no es estéril, vacío, carente de sentido.

Que al mismo tiempo que nos envía un mensaje, sirva para otras almas errantes, que no tienen quien las recuerde, puedan encuentrar sosiego.

Quiero pensar de forma optimista y entender que en todo dolor existe una parte "aprovechable." Que todo en la vida tiene un porqué, un fundameto...

Mientras estoy escribiendo este comentario; escucho una hermosa canción, que útlimamente se ha convertido en la banda sonora de mis momentos.
Fue el broche final a una conferencia a la que asistí sobre "Cuidados Paliativos."
Puede verse y escucharse en internet.

ÚLTIMO DESEO

Cuando se estaba muriendo
me dijo casi llorando
sé que no tengo remedio
y ya estaba delirando.

Gritaba desesperado
Dios mío no quiero perderla.
Dile que la he perdonado.
Dile que vuelva a mi lado,
no quiero morir sin verla.

Salí corriendo a buscarla,
era su último deseo
por suerte pude encontrarla
y le hablé sin titubeos.

Pero mi esfuerzo fue vano
todo encontramos en calma,
un cura estaba rezando
por el descanso de un alma,
que siempre andará penando.

(Pedro Infante 1955).

¿La fotografía se hizo mientras llovía? Puede que sean mis ojos, pero se ven como una especie de rombos sobre la zona derecha de ella.

Besos.
Henar.

Anónimo dijo...

Henar,

Efectivamente estos dos últimos apuntes podrían ser uno solo. En realidad todos los apuntes de este blog podrían ser uno solo, de hecho lo son.

No llovía cuando se hizo la foto; había algo de polvo en el camino, un camino de tierra, seguramente por eso está todo lleno de ‘orbs’ -el flash de la cámara los ‘encontró’ al atardecer- ¡Magníficas presencias!


Javier,

Yo no veo difícil que lleguemos a ese Cuerpo Unitario, de hecho a eso no hay que llegar, ya lo somos, lo que es difícil es la purificación de las Almas hasta llegar a percibir eso. Podrán pasar meses, años, siglos, miríadas de tiempo, pero eso llegará, porque ese es nuestro Destino, no otro.
Cuando de niños nos decían que los que se condenaban en el infierno estarían ahí toda la eternidad, yo internamente decía: “No, eso no es posible”. Sigo pensando lo mismo. No sé si eso se medirá en términos de tiempo, creo que no, pero el que está en el error un día saldrá de él, y el que purga su pena un día llegará al gozo. Nunca nadie estará siempre en el error. Nuestro destino es brillar en el Amor y hacia ahí nos encaminamos.

Un abrazo.
R.

Joan dijo...

Yo creo que la pregunta “¿tú por quién ofreces todo este sufrimiento?" es como un dedo que apunta a la Luna.
Si miramos el dedo es cuando la pregunta no tiene el profundo sentido trascendente que toma cuando miramos a la Luna. Y preguntar "¿Por qué le preguntas a tu madre que por quién ofrece su sufrimiento?" es como preguntar "¿porque utilizas el dedo para señalar a la Luna?"
Creo que mirar la Luna en este caso, es mirar directamente al Amor y podria haberse formulado de mil maneras como, "¿que sentido encuentras a tu dolor?", "que sientes?", "quien eres?", etc.
Algunas veces, las experiencias de la vida nos llevan a vivir momentos intensos de contacto con nuestra esencia divina. Normalmente acceptamos y reconocemos aquellas que se originan en momentos preciosos y especiales que pueden surgir al mirar una puesta de sol, al oir musica, al sentir un abrazo de un ser querido, etc..., pero creo que el dolor con aceptación, tal como nos comentas Raúl que realizó tu madre, también es una puerta hacia este contacto divino donde tu madre dice que lo dedica a la Paz de todos los seres. Esta resupesta es el gran Amor que siente, que ella Es y que nunca muere.
Y me atrevo a añadir que para reconocer que no es vano este sufrir, solo hay que ver como a través de Raúl su madre ha llegado directamente a nuestros corazones dandonos Luz y seguro que ayudando a despertar a muchas personas. El gozo de sentir que esto se produce trasciende todo sufrimiento, porque este sufrimiento físico y no del alma, está entregado a liberar del sufrimiento del alma que padecemos la mayoria de los seres.
Un fuerte abrazo.
Joan

Anónimo dijo...

Estoy absosultamente de acuerdo contigo Joan.
La madre de Raúl, está en él. Raúl es una especie de "canal"; a través del que vive, siente y se expresa su madre.
Y efectivamente esta mujer "ha llegado directamente a nuestros corazones, dándonos Luz y ayudándonos a despertar".

No te quepa la menor duda de que es así. Hablo exactamente de mi propia experiencia sin ir más lejos.

Es un antes y un después en mi vida.

GRACIAS. SABÍAS PERFECTAMENTE LO QUE HACÍAS CUANDO PARISTE A RAÚL.

Besos.
Henar.