4.11.09

Mal olor



Hace algo más de dos años todos los periódicos en España se alimentaron durante días de la siguiente noticia: Carmen y Manuel. Esposos octogenarios. Ella era una persona impedida que dependía completamente de la ayuda de su marido. Manuel sufre un infarto y muere. Carmen queda sola, acompañada por el cuerpo de su marido y por su propia impotencia, sin medio físico de comunicar con nadie, aunque también es muy posible que no tuviera a nadie con quien comunicar. Ella acabó muriendo de inanición.

Transcurre un mes y nadie se preocupa por esas dos vidas; tuvo que ser el hedor pestilente, un olor insoportable que llegaba a decenas de metros de su casa, el que dio la voz de alarma. Lo que no pudo el infarto, lo que no pudo la inanición de esa mujer, lo que no pudo la falta de observación y la ausencia de cuidado de los vecinos, lo consiguió el olor, el mal olor, ese olor que no se aguanta, ese olor que no se soporta.

¿Quién se ocupa de los viejos? ¿Quién mira por ellos? ¿Cómo hemos llegado a establecer la convivencia para que lleguen a ocurrir cosas de este tipo?

En un estudio reciente sobre el stress y los estragos que éste provoca en el organismo, se ha llegado a la conclusión de que el ser humano no ha conseguido adaptarse al ritmo de vida de las ciudades; durante años lo hemos intentado pero no lo hemos conseguido. Ahora toca buscar otros caminos. Y cambiar de aires.



En la foto, una megalópolis moderna.


5 comentarios:

jg riobò dijo...

La vuelta es cuestión de tiempo.

Anónimo dijo...

Cuenta Walter Benjamin en uno de sus escritos cómo las calles de la ciudad antigua, todas de hierba y de tierra, fueron embadurnadas con una capa de alquitrán para pasar a llamarlas luego Avenidas, Paseos, Ramblas... Cuenta también cómo los tipos poco honrados de otros lugares encontraban en la ciudad el anonimato entre el gentío y las sombras, y ahí crecían, para hacerse dueños más tarde del alma de la gente fundando oficinas de préstamos, joyerías, salones de juego, bares de alterne y un montón de cosas más...

R.

Anónimo dijo...

Para todos los viejos que viven solos y mueren en el olvido. Para los que siguen sintiéndose solos; a pesar de encontarse en "reclusorios" para viejos. A los que la vejez les parece una desgracia. A todo aquel que le gusta la palabra viejo, aunque aún no lo es.

A todos aquellos que se sienten fueran de lugar; que estorban en todos los sitios. Por los que creen que su vida ha dejado de tener sentido...

Mi respeto y admiración, junto con estas palabras de (Vicente Aleixandre):

TEN PACIENCIA

"¿Lo comprendes? Lo has comprendido.
¿Lo repites? Y lo vuelves a repetir.
Siéntate. No mires para atrás.¡Adelante!
Adelante. Levántate. Un poco más. Es la vida.
Es el camino.¿Que llevas la frente cubierta de sudores, con espinas, con polvo, con amarguras, sin amor, sin mañana?...
Sigue, sigue subiendo. Falta poco. Oh, qué joven eres. Qué joven, que jovencísimo, que recién nacido. Qué ignorante.

Entre tus pelos grises caídos sobre la frente brillan tus claros ojos azules,
tus vividos, tus lentos ojos puros, allí quedados bajo algún velo.

Oh, no vaciles y álzate. Álzate todavía. ¿Qué quieres?
Coge tu palo de fresno blanco y apóyate. Un brazo a tu lado quisieras. Míralo.
Míralo, ¿no lo sientes? Allí, súbitamente, está quieto. Es un bulto silente.
Apenas si el color de su túnica lo denuncia. Y en tu oído una palabra no pronunciada.
Una palabra sin música, aunque tú la estés escuchando.
Una palabra con viento, con brisa fresca. La que mueve tus vestidos gastados.
La que suavemente orea tu frente. La que seca tu rostro.
La que enjuga el rostro de aquellas lágrimas.
La que atusa, apenas roza tu cabello gris ahora en la inmediación de la noche.

Cógete a ese brazo blanco. A ese que apenas conoces, pero que reconoces.
Yérguete y mira la raya azul del increíble crepúsculo,
la raya de la esperanza en el límite de la tierra.
Y con grandes pasos seguros, enderézate, y allí apoyado,
confiado, solo, échate rápidamente a andar..."

Henar.

Anónimo dijo...

¿Quién se ocupa de los viejos? ¿Quién mira por ellos?

En nuestra moderna manera de vivir hemos llegado a tal punto que nos parece que sólo el que tiene salud y es joven es el que produce y es rentable. No le concedemos ningún valor a la edad, no consideramos las arrugas como parte de la vida y tampoco nos damos cuenta de que detrás de unas arrugas siempre se esconde una rica experiencia vital.

Con esta manera de pensar no es extraño que los ancianos nos resulten molestos..."no tengo tiempo", "no tengo espacio", "tengo que vivir mi vida"...¡cuántos viejecitos están solos en su casa, o para acallar conciencias se van a vivir a una Residencia!

La mayoría de las veces sólo vemos a los viejos como enfermos llenos de achaques. Pero la vejez no es una enfermedad, aunque con frecuencia vayan juntas. Los ancianos de hoy ya no se mueren por ser viejos ni por estar enfermos, se mueren por estar solos.

La edad de las personas mayores depende mucho del trato que les demos los demás. Los ancianos necesitan sobre todo cariño y compañía, y la palabra más terrible que un anciano puede llegar a decir pensando en su familia, es "SE OLVIDARON DE MI."

Anónimo dijo...

Me encanta todo lo que poneis sobre las personas mayores.
Preparando una charla que tengo que dar con el nombre Envejecimiennto activo he encontrado que en una isla japonesa situada en e Mar de la China oriental, sus habitantes viven más que en cualquier otro lugar del planeta y entre sus características se encuentran las siguientes:
Una comunidad que atiende a sus ancianos.- Los habitantes de Okinawa se preocupan unos por otros y no aíslan ni ignoran a los ancianos. Si un anciano necesita ayuda, no dudará en solicitársela a su vecino. Este apoyo y preocupacón podrían ser el motivo por el que en Okinawa se registra el índice más bajo de suicidios de mujeres ancianas.

Uff, creo que como sugiere Raúl vivimos en un mundo donde parece que solo vale.- lo productivo, lo nuevo, la juventud, "lo bello", lo rápido, lo adaptado. Se confunde la apariencia con la realidad, se confunde lo que existe con lo real, se cree que todo lo que existe es, es real y no es así.Vivimos en un mundo muy irreal. Pero creo que los humanos tenemos el derecho y a obligación de ser cada vez más reales y de hacer existir cada vez más realidad y eso no es una cuestión de apariencia sino de todo lo contrario.- de honestidad, de existir con fundamento en la realidad que eres y no en ninguna otra cosa y desde aquí se respeta la realidad y por tanto las limitaciones de lo real, entonces las personas valen por ser lo que son y por tanto se las respeta y se las quiere igual que al conjunto de lo real y entonces hacemos entornos no solamente habitables sino que contribuyen al desarrollo de los seres y facilitan la existencia de lo real y no permiten su destrucción.
Pero creo que además de ser críticos con estos entornos y esta apariencia tenemos que luchar para que la realidad exista, en nuestro mundo hay cosas maravillosas, seres maravillosos, tenemos que contrubuir a que haya más de eso, entre todos. Vaya que no podemos desanimarnos, darnos por vencidos ni nada de eso, hay que creer en la realidad porque es lo que verdaderamente es rico.
Un abrazo pr todos
Mara