19.11.09

Juicios



Existe una terapia desarrollada por Robert Detzler llamada T.R.E. (Terapia de Respuesta Espiritual). Se trata de un meticuloso proceso de investigación en los archivos del subconsciente y del Alma con el fin de descubrir y deshacer bloqueos ocultos que permanentemente influyen en nuestra salud y en nuestra evolución humana y espiritual.

La mayoría de nosotros pensamos que la sanación ocurre a través de la medicina, y hasta cierto punto es verdad. Sin embargo, la gran curación y la curación permanente se logra a través de la afinación del Espíritu y reconociéndonos como seres espirituales. Cuando una persona se reconoce constitutivamente como lo que es, como un Ser Espiritual, casi nunca enferma, incluso aunque muera de cáncer sigue sin estar enfermo, porque la energía de la que dispone transforma todos los elementos de la propia enfermedad hacia el polo positivo.

Cuando se limpia un programa, cuando se deshace un bloqueo, se está literalmente borrando el patrón de energía negativa de los registros del subconsciente y del Alma. La Terapia de Respuesta Espiritual no solo limpia vidas pasadas, es también sumamente valiosa para eliminar las energías negativas que se acumulan en las actividades e interacciones del día a día. Es especialmente importante limpiarse del juzgarse a sí mismo y el juzgar a los demás. Cuando se establece una energía de juicio es muy difícil eliminarla del Alma. Podemos pasar años perdonando a alguien y aún tener energía negativa relativa al juicio que originalmente hicimos sobre esa persona. Mucha gente amontona juicios sin darse cuenta de que la energía negativa los persigue día a día, año tras año y seguramente vida tras vida; estos juicios están escritos en el Alma y permanecen allí hasta que son borrados. Cuando una persona que fallece tiene su Alma atestada de juicios, ¿podemos imaginar el trabajo de ‘limpieza’ que necesita ser realizado cuando ese ser accede a esa Nueva Dimensión?



En la foto vemos tres chopos otoñados en un cielo cruzado de señales. Hace un mes.



8 comentarios:

jg riobò dijo...

Lo sano es estar en el presente. El pasado sólo son cicatrices. Si las borras puede que tengas que pasar otra vez por la herida.

Anónimo dijo...

Hoy día se habla mucho de vivir en el presente. Pues bien. Es verdad que la mente no debe habitar en el pasado, tampoco en el futuro. Pasado y futuro no existen. Pero lo gordo es que el presente tampoco existe. El presente cronológico es una quimera más del cerebro, igual que lo son el futuro y el pasado.
En realidad habitar en el presente es dejar que la Eternidad inunde nuestra vida. Toda entera.

Un abrazo.
Raúl.

Amando Carabias María dijo...

¿O sea algo así como lo que suelo decir de vivir en presente continuo?

Anónimo dijo...

Armando,

El pasado ya pasó, el futuro aún no ha llegado, y el presente en realidad es un arrastre del pasado que transita por el momento actual y que se adentra en el futuro; pero sabemos que el presente al nombrarlo desaparece. Esas tres estructuras temporales son artefactos mentales, poco tienen que ver con la realidad. El concepto tiempo es puramente mental, se aloja únicamente en nuestro cerebro, fuera no existe nada parecido a eso que llamamos tiempo. El árbol de mi patio no conoce el tiempo.

Efectivamente, tu presente continuo y la eternidad que nombro pueden ser la misma cosa. Cuando hablamos del presente, cuando hablamos del ahora, en ningún momento nos referimos al ahora y al presente cronológicos. Habitar en el ahora no quiere decir que el reloj se ha detenido o que se vaya a detener, habitar en el ahora quiere decir que no hay reloj, no hay tiempo, no hay persona, no hay personalidad, no hay ego.

Encantado de saludarte.
Un fuerte abrazo.
Raúl.

Anónimo dijo...

MÉDICOS ESPIRITUALES

Era tan escandaloso como un recipiente vacío. Como no estaba muy avanzado espiritualmente, comenzó a tener una opinión demasiado elevada de sí mismo.

Solía mofarse de todas las deidades, de los santos y sabios, profetas y maestros, escrituras y crencias diciendo: ¿Quién puede conocer a mi propio Ser mejor que yo mismo?

Nadie excepto su bondadosa madre sentía compasión por él.

-¡Mamá! ¡Tengo un fuerte dolor de estómago! ¡Llama al médico!

-¡Cariño! Se trata de tu estómago, también de tu dolor. ¿Para qué necesitas un médico?

-¡Mamá! El doctor conoce mi estómago mejor que yo.

-¿Y no puedes aceptar que haya también médicos espirituales?

(Esta historia forma parte de un libro que encontré por casualidad, buscando otro. Y me fijé en la contraportada que tenía escrita una frase muy sugerente:" Toda persona tiene la luz divina en sí misma". (Tilak)

La Linterna de Segovia dijo...

Raúl, ¿cómo se hace? Supongo que hay que acudir a un profesional.
Me parece genial. Siempre he pensado que debería existir algo así...
Un abrazo

Anónimo dijo...

Hola Linterna,

En España hay Escuelas donde realizan esta terapia, desde luego coordinadas por profesionales; y además de las escuelas, uno mismo se puede adentrar en su conocimiento con humildad y determinación. En la web está casi todo.

Un abrazo.
R.

Anónimo dijo...

El juicio sobre uno mismo:
Creo que es muy importante darse cuenta de que culparnos nos hace daño. Hay que responsabilizarse de lo que es mío, pero no culparme, verme malo, etc. Yo soy parte de la realidad y como tan debo quererme, no debo tratarme mal porque para que yo sea sujeto de lo que hago tengo que quererme si no no me muevo. Por eso la autoestima es tan importante.

El juicio sobre los demás:
Los demás son también parte de la realidad, que están más o menos equivocados, como nosotros, entonces creo que hay que ver esas equivocaciones pero sin culparlas, en el sentido de sentir que no nos hacen. No, nosotros somos los sujetos de nuestra existencia, no debo culpar a nadie de lo que me pasa.

Eso no significa que no hay cosas malas, ya lo creo que las hay, y de ninguna manera hay que pasarlas, hacer eso sería corrupción, pero no debo sentirme dañado por ellas, no, no. Mi existencia y mi ser dependen de mí no de otros.

Yo creo que los juicios disminuyen cuando uno da valor sobre todo a lo que él hace y deja que pase lo que tenga que pasar. Eso da desarrollo y paz.

Me ha encantado este apunte y el siguiente. Ambos me han ayudado mucho, creo que era justo lo que necesitaba. A todos, especialmente a Raúl GRACIAS. Un abrazo. Mara