13.11.09

Dos médicos



-“Las capacidades paranormales de los moribundos sugieren la existencia de un Espíritu Inmortal que trasciende el tiempo y el espacio”.

(Doctor Michael Schroter-Kundhardt)


-“Yo era un médico pediatra de cuidados intensivos arrogante y con un prejuicio emocional contra todo lo que fuese espiritual, hasta que comencé a trabajar en profundidad con niños moribundos. Hoy puedo afirmar que hay algo Divino que le sirve de aglutinante al Universo”.

(Doctor Melvin Morse)



En la foto, mediodía de un día de otoño. Hace quince días.


5 comentarios:

jg riobò dijo...

Bella foto, otoñal.
Algo divino también.

Anónimo dijo...

Ese mediodía de otoño, a esa hora, en ese lugar, había Algo extraordinario que lo llenaba todo. Dos o tres días después un amigo vio la foto a través del visor de la cámara y captó Eso también. Se quedó un buen rato mirando. Posiblemente sea ese Aglutinante del Universo, aglutinante que no siempre se deja fotografiar. Parece que esta vez sí.

Un abrazo.
R.

Anónimo dijo...

SÓLO SOY UN ESPEJO

"Nadie lo tomaba mucho en cuenta. Pero él estaba demasiado orgulloso de sí mismo y siempre miraba a los demás con desprecio.

Un día se cruzó con un hombre santo que no tenía ningún complejo. A través de sus palabras y actos se manifestaba una genuina simplicidad.

El hombre, víctima de su vanagloria, le dijo al hombre sencillo: "Tú no sabes nada.¡Eres un tonto!"

-Señor,¡Sólo soy un espejo!"

Perteneciente al libro de SWAMI TILAK: "Destellos".

Besos.
Henar.

Anónimo dijo...

Como muy bien dice el Dr. Schroter- Kundhardt, "los moribundos desarrollan capacidades paranormales que sugieren la existencia de un Espíritu inmortal que trasciende el tiempo y el espacio." Las personas que han pasado por una situación de muerte clínica, también desarrollan esas capacidades.

Sin embargo, pocos pacientes que sobreviven a esa experiencia se atreven a hablar de ella. Se dan cuenta enseguida de que los demás los consideran mentalmente inestables.

Los médicos tampoco estamos libres de prejuicios. Pocas veces prestamos la debida atención a lo que cuentan estos pacientes, y en el mejor de los casos les aconsejamos que ignoren la experiencia y que la olviden.
Es muy raro el médico que pregunta a los pacientes que ha reanimado sobre sus sensaciones y percepciones.

En una conferencia del Dr. Raymond Moody (autor del libro "Vida después de la vida"), un cardiólogo que había reanimado a cientos de personas, dijo enfadado: "Jamás he hablado con un solo paciente que tuviera una de esas experiencias". Entonces se levantó un hombre y le contestó. "Yo soy uno de los pacientes que usted ha salvado y créame que sería a la última persona que yo contaría mi experiencia."

Afortunadamente cada vez hay más médicos preparados para abordar este tema con los moribundos y con las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte, incluso hay médicos que han pasado personalmente por una de estas experiencias.
Decir a nuestros pacientes que no son los únicos que han tenido esas mismas percepciones, y que hay otras muchas personas que han pasado por la misma situación, supone un gran alivio para estos pacientes.

Sería muy beneficioso que en el futuro cualquier paciente pudiera decir: "Si, la Vida tiene continuidad después de la muerte, me lo ha dicho mi médico de cabecera."

Anónimo dijo...

Misterioso anónimo,

Sin temor a equivocarme, creo que he tenido la inmensa suerte de conocerte. De estar a tu lado y percibir ese halo "mágico" que desprendes. Es más, me atrevo a decir, que está conectado a la Divinidad.

En seguida pude percibir; que ves en el interior de la gente, con una claridad absoluta.

Sé que eres tú, quien no firma nunca sus comentarios. Lo deduje rápidamente, por uno de tus comentarios. Este mismo, y otros tantos semejantes, con los que tímidamente obsequias al blog.

Me gustó tu forma de coger mi mano. Y el cálido abrazo que me "regalaste" aquella tarde-noche lluviosa de abril.

Sin duda ninguna me gustaría que cuando dejase mi cuerpo, tu pudieras estar acompañándome...

BUSCANDO EL BIEN DE NUESTROS SEMEJANTES, ENCONTRAMOS EL NUESTRO.