31.8.09

Tú no te puedes ni imaginar


Alguna persona me ha preguntado si he podido contactar con mi madre después de muerta. Sí, he contactado. Ocurrió en sueños. Voy a intentar contarlo por si merece la pena compartirlo con más personas.

A los seis meses de morir mi madre fui invitado a comer en casa de un amigo. Eran las vísperas de Navidad. La comida estaba elaborada y servida con el mayor de los cariños; la compañía era también muy grata; se trataba de un grupo numeroso de personas, la mayoría nos conocíamos; había un ambiente de fiesta; todos estábamos relajados y contentos. Al acabar de comer sentí un sueño tremendo, aunque no bebo alcohol y tampoco comí en exceso. Le dije a mi amigo lo que me pasaba y me dijo que subiera a su habitación y que me acostara en su cama. Le dije que no, que prefería ir andando hacia mi casa a ver si me despejaba. Así lo hice. Durante el trayecto me tocaba la frente porque también sentía algo de calor. Pensé que podía estar siendo visitado por algún virus. La verdad es que no tenía razones para sentir tanto sueño; la noche anterior había dormido bien y me sentía en buen estado físico y mental. Tardé poco más de diez minutos en llegar a casa. El sueño iba en aumento. Se estaba haciendo de noche. Inconscientemente no quise meterme en la cama, una siesta a esas horas no es muy recomendable. Encendí el ordenador. Intenté trabajar un poco, mirar alguna cosa. Imposible. Se me cerraban los ojos. Fui directamente a la cama y me tumbe boca arriba; ni siquiera me tapé, creo que no tuve tiempo; tan solo miré el reloj y comprobé que eran las seis de la tarde. Según cerré los ojos, me dormí. En ese momento apareció mi madre. Vino hacia mí a través de lo que en cine se llama un P.P.P., es decir, un “Primer Primerísimo Plano”. Tenía su rostro blanco y radiante y ‘estaba situado’ a escasos centímetros del mío. Se reía, era una risa imparable, incontenible. Yo le dije: “Mamá, ¿qué pasa?” Ella me respondió: “Tú no te imaginas cómo es esto, es que no te puedes imaginar lo divertido que es...” Y siguió riendo, y yo con ella. De pronto desperté. Pasaban cuatro minutos de las seis. Más brevedad, imposible. Más contundencia, no es fácil.

Me levanté completamente despejado. Con las luces de la casa apagadas comprendí perfectamente ‘la maniobra’; caí en la cuenta de la manera en que había sido ‘llevado’ a ese estado y cómo se había conseguido el Contacto. Lo entendí todo. Dí las gracias. Las sigo dando.



En la foto, puesta de sol del día 12 de enero de este año.


26.8.09

Ocurre muchas veces



“Ocurre muchas veces: un familiar fallece y los más allegados se instalan en la pena y en el dolor, que es lógico por otra parte, porque esa es la constante humana, la que hemos arrastrado durante siglos, y por otro lado ese el instinto aprendido, grabado como información casi inamovible: sentimos tristeza. Pero el fallecido emite en una frecuencia que los familiares no pueden sintonizar debido a esa pena y a ese dolor; los mensajes del familiar van justo en sentido contrario: “Estoy bien, no os preocupéis por mí... Estoy contento. Estoy alegre. Sigo avanzando".

Hasta que los familiares no se desembarazan de esa pena, de esa tristeza y de ese dolor, no logran ‘contactar’ con el familiar fallecido”.


Compartido por Nuria, de Barcelona.


En la foto, pirámide de luz.


23.8.09

El día en el que tu madre muera



Hace unos días una persona me para en plena calle y me dice: “¡Hombre, tú eres el que ha escrito el libro ese para cuando nos vayamos al más allá…! ¿Cómo estás tú tan seguro de que hay vida después de la muerte...?”

Le digo: “Antes de la muerte, en la muerte y después de la muerte, todo es vida. No hay nada que no sea vida. Seguramente al día de hoy habrán muerto familiares tuyos, amigos tuyos, puede que tu padre haya muerto ya, pero escucha lo que te voy a decir: en el momento en el que tu madre muera, ese mismo día, sabrás que ella no ha muerto; verás su cuerpo morir, pero internamente vas a saber que ella sigue viviendo; con la muerte de una madre se tiene esa certeza; es algo difícil de explicar, pero es algo muy real que te acompaña siempre”.


En la foto, un mandala digital de estrellas.


20.8.09

Despojos de mi cuerpo



“Raúl, puedes publicar este relato siempre y cuando no des a conocer mi nombre, ya lo sabes. Te lo confío. Es la primera vez que escribo sobre algo tan íntimo y tan especial.

Mis padres se separaron cuando yo era una niña. Ahora tengo 54 años. Soy hija única. Ellos se llevaban bien, aunque apenas se veían; hablaban por teléfono cuando se trataba de cosas de mi educación, pero nada más. A medida que fui creciendo su distanciamiento fue casi completo. Ahora ya los dos han muerto. Primero murió mi padre y hace unos meses murió mi madre. Tuve las cenizas de los dos en urnas distintas hasta que hace poco decidí mezclarlas. Tengo ahora a los dos en una. Ninguno me indicó nada sobre lo que hacer con sus cenizas. Dentro de unos días voy a emprender un viaje en el que tengo pensado esparcir sus restos en sus respectivos lugares de nacimiento ¡Si ellos supieran que los he mezclado…! ¡Claro que son solamente cenizas de sus cuerpos carbonizados! Si te digo la verdad, ahora hago lo que me da la gana, y además sé que no le falto el respeto a nadie. La verdadera libertad nunca es irrespetuosa. Esto que hago es sagrado para mí.

Te escribo este breve relato tumbada al sol, recuperándome como sabes de una grave operación. Hoy es una luminosa mañana de domingo.

Si esta enfermedad que tengo acelerara su proceso, hasta se me ha pasado por la cabeza mezclarme también yo con las cenizas de mis padres, quiero decir mezclar los despojos de mi cuerpo con el cuerpo de cada uno de ellos… ¡Todo es posible!

Que Dios te bendiga y bendiga también a todos los que leen el blog, porque te van a entrar verdaderas ganas de publicarlo ¿a que sí?


Un abrazo grande, grande, grande.”



En la foto, una urna con cenizas.


17.8.09

La muerte y la mentira



Hace unos días he vuelto a releer una entrevista que en su momento me atrajo especialmente; se trata de una vibrante catarata de palabras vertidas por la doctora canadiense Ghislaine Saint-Pierre Lanctôt. Ella ha escrito libros de medicina brillantes y polémicos como “¿Qué he venido a hacer en esta tierra?” y el ya muy famosoLa Mafia Médica”, ambos de Ediciones Vesica Piscis. La entrevista se puede leer en internet. Es elocuente.

Me mueve a la reflexión este breve párrafo: “Son cosas que suceden en el día a día. Si me quedo en la mentira y siempre estoy mintiendo, poco a poco voy destruyendo mi salud. Miento porque tengo miedo, es el ego el que miente, porque el alma nunca miente, el alma nos invita siempre a que digamos la verdad”.


Pequeñas mentiras para satisfacer nuestra vanidad.

Grandes mentiras para ocultar, para tapar.

Mentiras y más mentiras, un día tras otro, un año tras otro.

La mentira hace que enfermemos.

La sociedad está enferma también por las mentiras de sus dirigentes (políticos, economistas, líderes religiosos).

La mentira destruye nuestra salud.

La mentira nos lleva a la muerte; la mentira nos lleva a la muerte psicológica y finalmente a la muerte física.


Sin embargo la Transparencia limpia.

La Verdad es Eternidad y Libertad.


Actualmente la doctora Ghislaine Saint-Pierre Lanctôt no ejerce la medicina tradicional. Es escritora. También imparte seminarios para ayudar a las personas con el fin de que tomen conciencia sobre sus vidas: les ayuda a caer en la cuenta de que la enfermedad la producimos nosotros y que la curación está también en nuestra mano.



En la foto de hace unos días, una malva florecida, de unas malvas nacidas de la mano de mi madre.


13.8.09

Una pequeña obra


La mayoría de nosotros pensamos que antes de morir podemos hacer una gran obra, y que por esa obra y otras obras importantes se nos recuerde en la posteridad… y todas esas cosas. Eso es simplemente vanidad. Pensar en realizar grandes obras es algo que proyecta nuestro cerebro mecánico, el que deforma la realidad.

Son pequeñas obras lo que podemos hacer, obras sin pretensiones; porque las obras más insignificantes, y las más anónimas, son las que tienen sin duda más valor.

Que al realizar una pequeña obra nos demos cuenta de que llamamos vida a estar casi siempre pendientes del futuro, del dinero, de las casas, de los coches, de nuestra salud, cuando sabemos que eso no es vida verdadera.

Que al hacer una pequeña obra caigamos también en la cuenta de la educación que hemos elegido, una educación que prefiere estudiar materias para aprobar exámenes en vez de aprender simplemente a ser felices a través del conocimiento de nosotros mismos.

Cuando hagamos una obra pequeña podemos hacernos conscientes de que nos hemos dejado embaucar por la seguridad que nos proporcionan las religiones, mientras perdemos nuestra más profunda espiritualidad y por ende las ganas de investigar en el fondo de nuestro corazón.

Que mientras realizamos una obra pequeña pensemos si hemos dejado morir nuestra creatividad para hacer aquello que los demás querían de nosotros.

Que al hacer una obra pequeña caigamos en la cuenta de que somos nosotros los que de verdad tenemos las llaves del Cielo.



En la foto, la llave de una de las puertas de la casa en la que nací.


9.8.09

A los que cuidan


Este apunte está dedicado a los que cuidan de los enfermos, sobre todo a familiares y personal sanitario, en su mayoría mujeres; y está dedicado muy especialmente a los que están al cuidado de enfermos terminales, porque el que cuida de un enfermo terminal tiene ante sí una inmensa puerta abierta, una oportunidad que a veces permanece oculta bajo capas de cansancio, rutina y desánimo.

Hay un sinfín de circunstancias que pueden convertir a una persona en dependiente de otra. No es lo mismo dar la bienvenida a una vida que comienza su andadura, como puede ser el caso de un recién nacido, y llenarla de cuidados para que esa vida pueda crecer sana y feliz, que estar delante del declive inexorable de un cuerpo físico, que también va a estar necesitado de cuidados, unos cuidados que a veces no se valoran lo más mínimo y que suelen pasar completamente desapercibidos.

El cuidador de una persona enferma, sea cual sea su edad, sexo o circunstancia, está llevando a cabo una labor de extraordinaria generosidad en la que pone a prueba, a veces hasta el límite, su paciencia, su entrega, su autoestima y su equilibrio físico y psicológico.

Solemos tener en nuestra mente la imagen tenebrosa del que cuida de un enfermo, pero también hay que decir que hay cuidadoras y cuidadores realmente felices con lo que van descubriendo mientras cuidan de alguien. Esto es lo que cuenta Mila: “Cuidé durante años de mi madre enferma. Mi madre se veía obligada a ir en silla de ruedas. Mi proceso de cuidadora, que fue muy duro y muy difícil, se vio siempre recompensado por la reacción solidaria y amorosa de la gente en la calle. Siempre encontré alguna mano amable que me ayudaba a subir o bajar la silla de ruedas por las aceras y las escaleras que me encontraba ¡Cuántas veces, un día tras otro, un año tras otro, surgía como de la nada una persona que con una sonrisa y unas palabras esperanzadoras estaba dispuesta a echar una mano!”

Al que cuida también lo cuidan, lo que ocurre es que ese cuidado puede no ser suministrado por personas físicas concretas. De hecho los que cuidan y se entregan completamente a ese cuidado, aprenden a percibir que los Seres de Luz están siempre suministrándoles cariño, afecto, ánimo, empuje.

El que cuida de una persona enferma ha de ver su circunstancia no como un castigo del destino y sí como un regalo de La Vida; si es capaz de verlo de esa manera recibirá extraordinarios regalos, regalos que a menudo vendrán bajo el envoltorio de enseñanzas espirituales, una enseñanzas que le acompañarán siempre.

Termino con unas palabras del médico italiano Augusto Murri (1843-1932): “Si podéis curar, curad; si no podéis curar, calmad; si no podéis calmar, consolad”.




En la foto, mi madre dormida, mientras intentaba escribir algo en un papel en blanco que reposa sobre sus piernas; fue durante los meses en los que recibí el regalo de ser también yo su cuidador.

6.8.09

Esferas 2






Foto de una esfera ampliada y contrastada por L.J.Grífol.

La música es de Enya, el tema se titula ‘Angels’.

Este apunte es una ampliación del anterior. Se puede escuchar el tema musical mientras se mira con atención la esfera.

4.8.09

Esferas 1


Es muy posible que muchos de vosotros hayáis descubierto o estéis ahora mismo descubriendo en vuestras fotos y grabaciones de vídeo digitales unas esferas, también llamadas ORBS (en inglés ‘esfera o ‘globo’) que realmente llaman mucho la atención. Se trata de un fenómeno relativamente nuevo. Yo particularmente he empezado a notar su ‘presencia’ desde hace unos cuatro años; esa presencia se ha hecho más evidente en los dos últimos años, y la he visto incrementada desde el 8-8-2008.

Siempre pensé que estas ‘presencias’ aparecían habitualmente a través de la utilización del flash; de hecho muchas de estas esferas me parecían motas de polvo fotografiadas en plena oscuridad o en mitad de la noche. Y así era en muchos casos. También percibía en otros momentos que lo que quedaba registrado era la forma interna del sensor o sensores de la propia cámara, cosa que también es cierta. Pero no todo es eso. Creo que hay algo más.

En el momento presente estas esferas, que a veces no son esferas, porque son triángulos y otras formas muy diversas, se hacen presentes ya sin la utilización del flash, en una atmósfera limpia, sin polvo; cuando vas cambiando de ángulo nunca salen formas iguales; cada una es distinta en sí misma, y una vez que se vuelcan al ordenador y se amplían, adquieren a veces una luminosidad, una trama y un efecto multidimensional que es ciertamente muy llamativo.

Estas esferas o artefactos o ‘cacharros’, como a veces cariñosamente me gusta llamarlos, tengo la sensación de que son núcleos energéticos muy sutiles y que al verlos, al mirarlos, imprimen en nuestra mirada algo muy especial. Estos núcleos vuelan dinámicos sin estar pegados a paredes ni a muros ni a techos, digamos que están ‘suspendidos’ en el espacio; a veces lo ocupan todo, todo el lugar donde uno está; tienen una enorme gama de tamaños y colores; pueden estar a ras de suelo, a la altura de una persona o en la propia bóveda celeste. A veces una habitación aparece completamente llena de estas ‘entidades’. Algunas veces vienen acompañados por sonidos, música o incluso un extraordinario ‘silencio’ que verdaderamente llama la atención. Recuerdo especialmente este invierno cuando grabé en vídeo la suave nieve que caía en la calle un día mientras anochecía; dos extraordinarios ‘artefactos’ estuvieron a mi lado durante varios minutos, unos minutos llenos de un silencio y de una unción especiales.

Estas esferas se hacen presentes o están cerca de espacios altamente magnetizados y de personas que están iniciando o completando su propia evolución espiritual.

He podido comprobar que muchos de ‘ellos’ se asemejan a las formas de la antigua geometría sagrada y coinciden plenamente con mandalas, escudos, discos solares de mayas, aztecas, toltecas, símbolos egipcios, formas sagradas pertenecientes a tibetanos, esenios, judíos, etc. Se parecen mucho también a las formas que aparecen ‘misteriosamente’ en los campos de cereal de muchos lugares desde hace ya unos cuantos años.

¿Qué son estas ‘cosas’ que aparecen? Hablando tan sólo de mi propia experiencia palpable y cercana, diré que a mí me parecen ‘saludos’ desde otros planos, desde otras dimensiones, saludos que siempre vienen a incidir en nuestra apertura espiritual. Estos saludos parecen efectuados por estas entidades, entidades sin duda ‘vivientes’ y ‘sintientes’, que buscan acercarse a nosotros, tender una mano, una mano amistosa, cariñosa. He oído decir que podría tratarse de entidades angelicales; yo particularmente lo he relacionado a veces con algo de la esencia del alma de nuestros seres queridos fallecidos, por eso este apunte en este blog; también he oído decir que puede ser la presencia del alma de animales… y muchas cosas más.

Como siempre suele suceder, no es tan importante lo que aparece, sino cómo miramos eso que ha aparecido, y sobre todo qué grado de relación guarda esa bella forma exterior con las formas, también hermosas, que habitan en nuestro interior. Las posibilidades de investigación que se abren ahora para cada uno de nosotros son infinitas, tantas como ojos y corazones tenemos.



En la foto, ‘una tonelada’ de Orbs fotografiados en una sola instantánea por el amigo Juan Carlos Gargiulo, a plena luz del día, en marzo de este año 2009. Tuve la suerte de estar a su lado ese día, a esa hora, en ese momento.

1.8.09

La palabra y su poder



Con la palabra podemos matar, también podemos insuflar vida.

Con la palabra podemos crear y sanar, también podemos destruir, aniquilar.



Los estudios realizados recientemente por físicos cuánticos dan validez al enorme conocimiento olvidado que podríamos haber heredado de culturas pasadas. Por ejemplo los antiguos Esenios sabían de la existencia de un enorme poder contenido en la oración, el verbo y la palabra. Los antiguos alfabetos, como el sánscrito, el arameo y el lenguaje hebreo son fuentes de poder en sí mismos. Los Esenios utilizaron la energía que canaliza el lenguaje, -la cual era la manifestación final del pensamiento, la emoción y el sentimiento- para manifestar en la realidad lo que deseaban experimentar en este Mundo. En las culturas del antiguo Oriente eran utilizados los mantras, los rezos, los cánticos y las plegarias como técnicas para materializar estados internos y programar, de una forma ignorada por nosotros en la actualidad, realidades pensadas, deseadas y afirmadas previamente.


Una reciente investigación científica apunta a que el ADN puede ser influido y reprogramado por palabras y frecuencias, sin seccionar ni reemplazar genes individuales. Solo el 10% de nuestro ADN se utiliza para construir proteínas, y este pequeño porcentaje del total que compone el ADN es el que estudian los investigadores. El otro 90% es considerado “ADN chatarra”. Sin embargo los investigadores han reunido a lingüistas y genetistas -en un estudio sin precedentes-, para explorar ese 90% de “ADN chatarra”.


Los resultados han arrojado conclusiones sorprendentes: según los estudios, nuestro ADN no sólo es el responsable de la construcción de nuestro cuerpo, sino que también sirve como almacén de información y para la comunicación a toda la escala de la biología. Los lingüistas han descubierto que el código genético, especialmente en el aparentemente inútil 90%, sigue las mismas reglas de todos nuestros lenguajes humanos. Compararon las reglas de sintaxis (la forma en que se colocan juntas las palabras para formar frases y oraciones), la semántica (el estudio del significado del lenguaje) y las reglas gramaticales básicas, de esta forma descubrieron que los alcalinos de nuestro ADN siguen una gramática regular utilizando reglas fijas, tal como nuestros idiomas.


Por lo tanto, los lenguajes humanos no aparecieron por causalidad, sino que son un reflejo de nuestro ADN inherente. Los científicos han explorado el comportamiento vibratorio del ADN. Han llegado a la siguiente conclusión: “Los cromosomas vivos funcionan como computadoras solitónicas/holográficas usando la radiación láser del ADN endógeno”. Eso significa que uno puede usar palabras y oraciones del lenguaje humano para influir sobre el ADN o reprogramarlo.


Los maestros espirituales y religiosos de la antigüedad han sabido, desde hace miles de años, que nuestro cuerpo se puede programar por medio del lenguaje, las palabras y el pensamiento. Ahora eso está siendo probado ya científicamente. La mayor sorpresa ha sido descubrir la manera en que el 90% del “ADN Chatarra” almacena la información: “Imaginemos una biblioteca que en lugar de archivar miles de libros sólo guarda el alfabeto común a todos los libros, entonces, cuando uno solicita la información de un determinado libro, el alfabeto reúne todo lo contenido en sus páginas y nos lo pone a nuestra disposición”, dicen los científicos. Esto nos abre las puertas a un misterio aún mayor: que la verdadera “biblioteca” estaría fuera de nuestros cuerpos en algún lugar desconocido del cosmos y que el ADN estaría en comunicación permanente con este reservorio universal de conocimiento.


El poder de los rezos, oraciones, peticiones, alineaciones de la mente y el corazón, tal como nos lo han legado los antiguos pueblos, en especial los Esenios, potenciado ocasionalmente por miles o millones de personas, nos otorgaría un poder que superaría al de cualquier potencia militar que quisiera imponernos su voluntad por la fuerza.


Este poder ha sido demostrado en especies animales como los delfines, que trabajan siempre unificados por objetivos comunes. Los delfines utilizan patrones geométricos de hiper-comunicación, ultrasonido y resonancias que les sirven para interactuar con la rejilla energética del Planeta. Estos animales poseen la capacidad de producir estructuras sónicas geométricas y armónicas bajo el agua. Podríamos afirmar que los delfines ayudan más a mantener el equilibrio planetario de lo que posiblemente lo hacemos los humanos.

Propuesta para una posible aplicación práctica: cuando alguien tenga noticia de que algún familiar, amigo o conocido ya fallecido, puede estar ‘retenido’ en cierto plano energético, aplicad en solitario o en compañía este poder de la palabra: rezos, cantos, oraciones, mantras, plegarias tradicionales o improvisadas para la ocasión, mensajes telepáticos. Todo encaminado para que el Alma de ese ser tenga noticias de su estado de conciencia y se encamine a la Luz. Siempre a la Luz.



En la foto, logo de Reiki a distancia.