29.7.09

Ellos saben


Dos relatos contados por una misma persona, de su puño y letra:


1. “Esto que cuento sucedió el día 9 de Julio de 1993. Ese día subimos un pequeño grupo a pie por el camino de Sant Miquel, animados, esperanzados como siempre, con las "pilas" cargadas, investigando, buscando, compartiendo en animada charla. Hablamos entre otras cosas de la tradición esotérica según la cual el Santo Grial puede estar custodiado en el hiperespacio de Montserrat, en la cuarta dimensión o mundo astral, en un maravilloso Castillo-Templo. Tenemos la intuición de que la posible ubicación física de este sagrado lugar tenia que ser la zona donde se encuentra la antigua ermita de Sant Joan, una de las pocas que todavía siguen en pie, aunque vacías y cerradas. Hacia allí nos encaminamos el pequeño grupo, procurando activar todas nuestras percepciones en la oscuridad y bajo el cielo estrellado, cada vez ganando más altura, hasta los 900 m. de altitud en que se encuentra el lugar y la ermita que se alza en un pequeño montículo.

A priori alguien puede pensar qué tendrá que ver el Santo Grial con las naves que a veces se observan en el cielo. Algunos pensamos que mucho. Pues ya se ha dicho en distintas ocasiones que los "de arriba" (como a algunos nos gusta llamarlos), seres que se manifiestan en Montserrat, en la explanada ya conocida, aunque también en otros muchos lugares, son Energías Puras; yo mismo les llamo "Elohim" (que en hebreo quiere decir ‘Ángeles’), probablemente son comparables a los "Ángeles de la Biblia". Unas veces se manifiestan con naves, otras son directamente Ellos mismos, con su "traje de luz" (por decirlo de alguna forma). Uno y otro modo de moverse se realiza a través del hiperespacio o cuarta dimensión; su elevada sabiduría y ciencia hace que sean conocedores de todo lo Transcendente y de todo lo referido al Espíritu, y por tanto, de los altos niveles de la espiritualidad. Muchas veces han confirmado con trazos en el cielo, trazos muy contundentes, su "misión" como Mensajeros y Guardianes de este Planeta Tierra.

Ya al pie de la ermita procuramos serenarnos, buscar el silencio total, prepararnos de la mejor manera para un posible contacto; alguien sugirió rezar un Padrenuestro ¿Por qué no? Es una forma más de contactar con nuestro interior y de calmar la mente, habitualmente demasiado alborotada.

Uno de nosotros hizo una pregunta en voz alta con referencia a la muerte de un ser querido, sobre si "Ellos" sabían "donde estaba", "si lo veían", "si estaba bien", pidiéndose una respuesta por parte de Ellos. La respuesta no se hizo esperar: un magnífico trazo verde-esmeralda apareció en el cielo de izquierda a derecha, señalando con extraordinaria precisión el vértice del pequeño campanario de la ermita; el trazo pasó contundente chisporroteando, mientras todos conteníamos el aliento y nuestros corazones aceleraban sus latidos.

Al poco otra persona del grupo percibió una neblina verdosa apoderándose de todo el lugar. Fue un premio para él, puesto que los demás sólo percibimos la paz y la alegría de ese momento tan especial”.



2. “Acabo de perder a mi suegro, don Enrique. Sé que la muerte es un tema trascendental. ELLOS lo han confirmado rotundamente al decir que de los componentes esenciales de los humanos el primordial es el Espiritual. Por dos veces me lo han confirmado a solas, lo que es un consuelo y una esperanza para el Más Allá. Por eso ahora siempre dejo escrito en los libros de pésame de los tanatorios:” ELLOS, los Ángeles Extraterrestres, saben donde están los Espíritus de nuestros difuntos”.


Manuel Luis Tatjé.

Año 2007



En la foto, una nave, agujero de luz, surcando los cielos.



25.7.09

El gran teatro del mundo


-Odio a mi padre. Nos abandonó cuando éramos pequeñas. Es un alcohólico que ha acabado perdiendo a su familia, a sus amigos. De seguir así un día morirá. Eso no tardará mucho en llegar. La verdad es que casi lo prefiero.

-¿No quieres saber nada de él?

-Nada. Lo he borrado de mi vida.

-Lo que borras de tu vida un día retornará y lo hará con fuerza.

-Imposible. He colocado un muro. Nunca más me volverá a hacer daño, ni a mí ni a mis hermanas ni a mi madre.

-Si lo maldices continuará su viaje hacia lo oscuro, si lo bendices elevará su vibración y podrá retornar a la senda de la luz.

¿Y cómo se le puede bendecir?

-Desde tu corazón.

-Pero, ¿de qué manera?

-Deseándole lo mejor, viendo, pensando, imaginando para él una casa bonita, una ropa limpia, un trabajo decente, un alimento adecuado, una sonrisa sincera, deseando que deje la bebida y todo aquello que es la causa por la cual bebe… Viendo que su corazón se esponja y que por fin recobra la vida que ha perdido.

-¡Pero es que él ya no tiene remedio!

-Puede que humanamente está desahuciado, es verdad, pero en la vida no todo es el lado humano, hay otras esferas, hay otros ámbitos; la esperanza existe y las cosas pueden cambiar.

-Yo ya no tengo nada que ver con él.

-Tú y él sois la misma cosa.

-No entiendo.

-No estáis separados. Sois lo mismo.

-De verdad que yo ya no tengo nada que ver con él.

-No es cierto. Puedes decir que no existe, pero sí existe. Puedes ocultarlo, puedes sepultarlo, pero él está ahí. Mira, te voy a contar algo: cuando una madre busca la semilla de un varón en un banco de semen para ser fecundada, al cabo de más o menos dieciocho años, la criatura que ha nacido intenta buscar la huella de ese padre. No haría falta porque ha crecido sin él, sin embargo siente esa llamada.

-¿Qué quieres decir?

-Que eso que llamamos sangre tira de nosotros. Tú llevas de ese hombre una información genética.

-Pero si mi padre es malo para mi vida, ¿por qué lo he de buscar?

-Algún día puede que quieras saber de él, incluso hoy mismo, esta misma noche al acostarte en tu cama.

-No lo sé…

-Entre un santo y un criminal no hay diferencia.

-No entiendo.

-Según nuestra manera de percibir no podemos comparar entre un santo y un criminal, siempre el santo nos parece mejor, pero para la divinidad son la misma cosa.

-¿Y por qué?

-Porque Dios no juzga.

-¿Entonces según tú mi padre es bueno?

-Tu padre interpreta ahora el papel de mendigo-alcohólico, tú el de una persona que está estudiando su carrera, otros interpretan el de rey, otros el de campesino. Son solamente papeles, papeles temporales, papeles cambiantes. No se te olvide que estamos en el gran teatro de la vida. Que adoptes un papel u otro no tiene mucha importancia.

-¿Entonces?

-Para evitar ver esta obra de teatro, por lo tanto esta ficción, esta ‘mentira’, hemos de saber que desde otras dimensiones no se ven cuerpos, se ven solamente Almas. Y esa es la manera de ver lo real, lo que es.

-¿Y?

-Mira el Alma de tu padre, acércate a ella, acaríciala.

-Es que…

-El te quiere, él os quiere, pero no ha sabido expresarlo. Sé que te cuesta entenderlo, pero el mayor anhelo de tu padre es acercarse a vosotras y demostraros su amor.

-No lo sé.

-Es amor lo que quiere transmitir, pero no sabe el camino. Se ha perdido.

-Es que él es como si estuviera…

-En un infierno, en el infierno.

¿Y si él muriera ahora?

-Síguelo bendiciendo, sigue mirando su Alma. Siempre. La muerte no cierra nada, al contrario, a veces la muerte allana el camino.

-¿El camino para qué?

-Para vuestro encuentro.

-Pero…

-No digas nada. Ahora si te parece nos quedamos en silencio. No digas nada. Gracias, gracias.



Esto es parte de una conversación de casi horas que tuvo lugar hace algo más de una semana y surgió de forma espontánea.


Dedicado a María, a sus dos hermanas y a María Ángeles, su madre.



La foto es también de hace unos días, en una chopera, cuando el sol brillante trajo ese inmenso corazón con la última luz de la tarde.


22.7.09

Una oración



Esta puede ser la oración de alguien, cualquiera de nosotros, cuando intentamos mirar la vida con Amor, una vida que percibimos deteriorada, sangrante, con tantos siglos encadenada a una realidad dura y difícil. Para ello ponemos los ojos del corazón directamente en la Divinidad, también en nuestro maestro interno, en los Maestros que nos han precedido, en los Seres que habitan esta Galaxia y otras, y en todos los Seres que habitan otras Dimensiones y Universos Paralelos:


“Ayudadnos a crear un Nuevo Mundo, un Mundo de vibración mucho mayor donde la evolución de los Seres sea a través de la Consciencia, el Amor y la Sabiduría, y no a través del sufrimiento y del dolor. Ayudadnos a detener el terrible llanto que aún reina en el planeta Tierra; alejad de nosotros las penas, las posesiones de todo tipo, las ataduras, la pobreza, el hambre, la miseria moral y física. Que el Nuevo Mundo se rija por las leyes de la Paz, la Armonía y el Amor. Necesitamos vuestra ayuda para sepultar el miedo, las guerras, las ideologías de todo tipo. Que se acabe la ley del karma, que se acabe la muerte física. Que en el Nuevo Mundo reine el deseo de vivir y de dejar vivir, evolucionar y dejar evolucionar. Que en este Nuevo Mundo no haya ni maestros ni líderes, vanidades ni apegos. Queremos un Único Mundo, una Única Humanidad, sin países, sin religiones partidistas, unidos todos alrededor de una misma Divinidad, reino de todos los corazones”.



En la foto, una flor amarilla; la encontré hace unos años en el jardín de una casa del pueblo en el que vivo.


20.7.09

La vida es un libro


La vida es un libro que tenemos entre las manos. A través de los diversos capítulos vamos recordando cada vez más cosas de nosotros mismos. En cuanto terminamos de leer la última página dejamos el libro. Esa es la muerte. Después, en la gran biblioteca del Universo, tomamos otro libro y continuamos leyendo, hasta que poco a poco todos los secretos y toda la sabiduría de la Vida nos sean revelados.


Podemos ir leyendo ese libro, esos libros, o bien con pereza e indiferencia o bien devorándolos a través de una lectura ansiosa. No conviene ni lo uno ni lo otro. Cualquiera de las dos lecturas nos dejará insatisfechos; lo que importa no es lo que vamos descubriendo sobre nosotros mismos, sino nuestra actitud mientras vamos leyendo; hemos de tener claro que las dos formas de leer nos van a llevar a un triple punto de confluencia: descubrir el Centro, descubrir el Amor, y afrontar sin fisuras la muerte de nuestro ego.



Texto inspirado en el libro “Por el Espíritu del Sol” de Anne y Daniel Meurois-Givaudan. Editorial Luciérnaga 1991.


En la foto, una página de ese mismo libro.


18.7.09

Cada ser está siempre


No hay dos ojos iguales. No hay dos manos iguales. No hay dos rostros iguales.

No hay dos vidas iguales.

No hay dos muertes iguales.

Cada ser está siempre en su propio grado evolutivo, ni mejor ni peor, el suyo, el que tiene, el que está viviendo, por el que transita.

No hay dos Almas iguales.

No hay dos Mundos iguales.



En la foto, una única hoja de otoño, flor roja de zarza en la chopera.



15.7.09

Al ir iban llorando



Leemos primero un breve texto de Jean Klein; es de su libro ‘La escucha creativa’. Dice así:

“Lo que llamamos nacimiento es, únicamente, un accidente. Tu padre se ha exaltado en un momento y ha hecho un hijo con tu madre. A lo mejor luego tu madre ha dicho: “¡Qué problema! ¡No tenemos dinero!”. Este nacimiento no tiene ningún interés. El nacimiento auténtico es el que ocurre en la muerte de la persona; el otro no es más que un accidente, un momento de debilidad…”.


Permitidme que ahora haga un breve comentario.


Me identifico bastante con las palabras de Jean Klein, aunque el tono usado por él quizás esté un poco pasado, primero por añadir dramatismo y segundo por hablar de ‘accidente’, yo más bien hablaría del nacimiento como de algo ‘inesperado’ ¿Por qué inesperado? Porque por más que digamos vivir es para la mayoría de nosotros una verdadera sorpresa, cada uno verá si es sorpresa agradable o desagradable, pero sorpresa al fin y al cabo. Como que no contábamos con esto. Llegó el vivir y aquí estamos, pero como que siempre hay extrañeza en el vivir, profunda extrañeza.

Al nacer venimos desposeídos de algo, no voy a decir de todo, pero sí de algo, algo importante. Al nacer, y sobre todo en la primera etapa de nuestra vida, involucionamos con respecto al conocimiento de nuestra procedencia, de nuestra verdadera esencia: ni sabemos lo que somos, ni sabemos qué hacemos aquí.

El morir es diferente, completamente diferente, porque si en la vida hemos tenido algo de suerte y empeño, podemos tener la sensación de que ya vamos sabiendo algo, y de que falta poco para llegar a casa. Al morir se tiene la sensación de haber reunido algo que no teníamos al nacer, ese algo nunca es material, es profundamente espiritual.

Al morir hemos visto de cerca la vida en el Planeta Tierra y ese viaje siempre cuenta. Al morir se tiene la sensación de que hemos atravesado la vida y de que la vida nos ha atravesado a nosotros. Y quizá contentos, con la sensación de haber hecho una tarea dirigida, soñada o imaginada, podemos ir entonando aquellos versos de la Biblia: “Al ir iban llorando llevando las semillas, al volver vuelven cantando trayendo las gavillas…”



En la foto, un sol entre nubes en un atardecer de invierno.

13.7.09

Para comprobar


-“¿Por qué morimos?”

-“Todavía tenemos necesidad de morir para comprobar que nuestro origen es Divino…”



Este brevísimo diálogo que consta de una pregunta y de una respuesta vino a través de un sueño una de estas noches pasadas.



La foto es de ese mismo día, mientras anochecía.


9.7.09

Ensayo perfecto



El dormir y el morir se parecen mucho. Morimos al dormir, dormimos al morir.

Durante el sueño en la noche nuestro cuerpo se queda inerte y nuestra conciencia permanece en suspenso; en la muerte ocurre algo parecido, también el cuerpo se queda inerte y la conciencia permanece suspendida, aunque la muerte es un sueño que dura más.

Lo mismo que la muerte, los sueños son experiencias reales en otra dimensión. De esas experiencias aprendemos, traemos vivencias, certidumbres, mensajes. La muerte que vivimos en el sueño es un ensayo perfecto de nuestra vida fuera del cuerpo.

A través del ‘paréntesis’ que supone el sueño, nuestro cuerpo físico y nuestros cuerpos energéticos son adaptados, ahora especialmente, para recibir la extraordinaria información que en estos tiempos está siendo revelada.

Lo mismo que en la muerte se nos ‘ajusta’ a una nueva dimensión, a través del sueño en la noche podemos ver cómo estamos siendo ajustados a nuevos planos, sintonizados con nuevos escenarios, calibrados para habitar nuevas realidades.



En la foto, un caracol y su espectro energético vistos a través de una cámara Kirlian.


5.7.09

¿No oyes esa música?



“Mi hermano enfermó de sida y en poco tiempo su estado se deterioró enormemente; al borde ya de la muerte comenzó a hacer regresiones con un terapeuta y empezó a recuperarse de una manera increíble. Cuando volvía de una de estas sesiones era capaz de describirme con todo detalle cómo era nuestra habitación cuando éramos niños y teníamos seis o siete años –ahora los dos pasamos de los cincuenta-, la mesa en la que estudiábamos, la luz de la estancia, descrito todo con una precisión asombrosa. Yo me maravillaba porque en verdad mi hermano era un esqueleto que hablaba, y lo digo con todos los respetos; pero a la vez emanaba tanto amor, tenía tantas ganas de limpiar su pasado, hacía tanto por vivir…

En unos meses mi hermano volvió a su peso y recobró la salud. Fue como un milagro. Un día, cuando él mejor se encontraba, a las seis de la mañana, le digo a mi mujer: ¿No oyes esa música? Entonces nos damos cuenta de que el equipo de sonido que hay en la casa se ha puesto en marcha sólo. Lo que estaba sonando era una maravillosa música de piano. Mientras lo escuchaba se me caían las lágrimas de la emoción, pero yo no sé qué es lo que pasaba, porque a la vez yo estaba sintiendo otra cosa, pero no lo podía expresar. Tres horas más tarde recibo una llamada que me anuncia que exactamente a la hora en que el equipo de música se ha puesto en marcha mi hermano ha fallecido… repentinamente”.



Contado por Luis hace veinte días, mientras visitamos en el hospital a una amiga común, una amiga que hoy mismo ha fallecido.


A Isabel y a esa Alma que encontró su vuelo.


En la foto, un mandala que representa a una flor cósmica.


2.7.09

Eso mismo que miramos


Conozco a muchas personas que sienten apuro al utilizar la palabra dios. Yo mismo he sentido eso mismo en el pasado, ahora no. Por un lado les da apuro nombrarlo por el mal uso que las religiones han hecho de ese nombre, que es un hecho cierto; otros temen quedar como beatos si lo nombran. Hablemos lo que hablemos de dios, dios siempre es otra cosa.

A dios nadie lo ha podido demostrar científicamente, aunque hay pruebas científicas que nos hablan de dios.

Pero yo me pregunto con vosotros, tanto los que usáis la palabra dios, como los que no la usáis ¿Qué es dios? ¿Quién es dios?

Decimos dios cuando queremos expresar la Vida Total, cuando queremos expresar la Conciencia Absoluta, eso es lo que queremos decir cuando decimos dios. Decimos dios cuando hay algo grande que nos sobrepasa, y siempre hay algo grande que nos sobrepasa… ¡Somos tan pequeños…!

Decimos dios pero no podemos explicar nada de dios.

Por más que pensemos y hablemos sobre dios siempre habrá algo de ese dios que no podemos capturar; dios es la esencia de lo desconocido. El territorio de dios es el territorio-de-lo-que-no-se-puede-nombrar.

“El observador es lo observado” dice el budismo, también el hinduismo, que quiere decir que somos eso mismo que miramos. Somos el anhelo que anhelamos. Somos la vida que esperamos conseguir. Somos dios, aunque aún no lo sepamos.

Poco a poco vamos descubriendo que dios no es lo que imaginamos; dios no tiene que ver con asuntos de la fantasía ni con planos mentales ni con cálculos preestablecidos ni con ritos ni con símbolos. Eso que llamamos dios es sobre todo una cosa: misterio y revelación permanentes.

También dios es silencio. Es cercanía.

Solemos tener miedo de dios. El temor de dios nos impide acercarnos a esa realidad. Una cosa es reverenciarlo porque lo sentimos como algo sagrado y otra muy distinta tener miedo. Por encima del miedo hay que rescatar la bondad, el bálsamo, el consuelo… atributos más que seguros de ese dios.

Y sabemos una cosa cierta de dios: que es Amor.

Al morir se entra de lleno en el territorio de dios. Porque morir es amar.



Para este apunte he optado intuitivamente por utilizar la palabra dios con minúscula. A eso que llamamos dios yo lo veo siempre con mono de trabajo, pequeño, humilde, entregado… huyendo despavorido de la vanidad y de la grandilocuencia, huyendo del lujo y de los oropeles.


En la foto se puede ver el círculo de luz creado por uno de mis hijos con un palo sacado de una hoguera. En medio de la noche de San Juan. Hace poco más de un año.