25.1.09

La muerte y Dios


La muerte y Dios van íntimamente unidos. Casi siempre que se piensa en la muerte se vislumbra la posibilidad de si en los brazos de Dios seremos acogidos cuando muramos o qué será de nosotros.

Dios es un enigma que nadie es capaz de resolver. Para llegar a entender algo sobre Dios hay que desechar todo lo que sabemos, todo lo que hemos leído y tener la firme convicción de que Eso se desvelará ante nosotros, no importa cuándo ni dónde, pero seguro que acabará desvelándose, para algunos puede que en el último momento de su vida.

Sobre Dios nadie sabe nada.

Se dice que Dios es el mayor ladrón de la historia porque ha escapado a todos los intentos de captura. Dios siempre escapa a su apresamiento. Hemos intentado meterlo en cárceles con barrotes de oro, pero no se ha dejado. Es siempre esquivo. Dios no cabe en ningún sitio.

Tener ideas sobre Dios no es poseer a Dios.

Dios es una no-idea.

Dios es siempre la Negación de todo lo conocido.

Puro Vacío.

 


Este apunte está dedicado a Irene López de Castro.


En la foto, la luz de un ventanal de la casa una de estas últimas tardes.

18.1.09

PURO AMOR DE SER


Alguien ha preguntado hace unos días: “¿Cómo se prepara uno para la muerte?”

“Creo que te voy a contestar de una forma que no te esperas -le dije- pero tengo mucho interés en que juntos podamos adentrarnos en algo muy esencial en nuestra vida… Uno se prepara para morir de la misma forma en que nos deberíamos de preparar para vivir. Hemos de conocer la estructura básica de nuestro pensamiento, porque ahí radican todos los errores que hemos podido tener como individuos y como seres que pertenecemos a la raza humana…”.

Antes de vivir en el temor de la muerte hay que sondear en el conocimiento de la mente. Es la mente la que nos tiene ‘atrapados’ con la idea de la muerte, hasta el punto de que si no tuviéramos mente no existiría la muerte para nosotros. Es la mente la que no se puede detener ante la idea fija de que un día vamos a morir. Porque la mente mide, evalúa, sopesa, juzga y no cesa de trazar planes…

¿Dónde situar pues la mente mientras vivimos? Hay que situarla no en pensamientos repetitivos, persistentes y obsesivos. La mente ha de situarse en una posición de OBSERVADOR que a su vez observe los pensamientos. Descubrir este ‘dispositivo’ es clave. Al descubrir esto nos damos cuenta que está por un lado el cerebro pensante, es decir eso que venimos llamando mente o pensamiento, y además existe OTRA COSA. Desde esa ‘otra cosa’ es desde donde podemos mirar. El día que comenzamos a mirar así ya nada es como antes.

Esa ‘otra cosa’ desde la que miramos se enmarca dentro de un principio sutil, interior, que existe sin palabras, está fuera del tiempo y es puro discernimiento. Podríamos decir que ‘esa otra cosa’ no es de este mundo. Esa ‘otra cosa’ es una Realidad que trasciende todos los estados mentales.

Debido a este principio que nos habita, nosotros sabemos que SOMOS. Ese ‘SOMOS’ no tiene ninguna forma, ninguna imagen, es PURO AMOR DE SER.

Todo lo que está sujeto al tiempo es irreal, porque al decir ‘tiempo’ lo único que hacemos es proclamar un concepto. Vivir en ESO, fuera del tiempo, vivir en el SOMOS de una forma permanente, es vivir en EL TODO. La dificultad viene cuando nos dedicamos a buscar ESO, olvidando justamente que ESO ES YA LO QUE SOMOS.

Lo que somos lo hemos sido siempre y siempre lo seremos. La existencia temporal de la que ahora disponemos es solamente una gota de agua en medio del océano de la eternidad.

Si un día llegamos a descubrir nuestra esencia, comparable al cien por cien con la misma Esencia Divina, nunca nos deberíamos de convertir en profesionales de ESO, porque en el momento que hay una pose viene la falsedad y detrás de la falsedad viene el miedo.

Para terminar, estos versos del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, donde todo esto está bastante bien formulado:

“Escóndete, carillo,

y mira con tu haz a las montañas,

y no quieras decillo

mas mira a las compañas

de la que va por ínsulas extrañas”

 

 

En la foto la nieve al atardecer, hace unos días,  en un lugar del Camino de Santiago.

11.1.09

Cambio de frecuencia




Hay un aumento de energía en el momento de morir, un aumento en la velocidad, como si repentinamente estuvieras vibrando más rápido que antes. Como si fuésemos un aparato de radio, este aumento de velocidad es comparable a haber vivido toda tu vida en una cierta frecuencia, cuando repentinamente alguien o algo hace que ese dial cambie. Ese movimiento te cambia a otra longitud de onda. La frecuencia original donde una vez exististe está todavía allí, eso no cambió; todo es aún lo mismo que era antes; sólo cambiaste, solo  aceleraste para permitir la entrada hacia la próxima frecuencia de radio en el dial.

Como sucede con todas las frecuencias y las estaciones de radio, pueden presentarse distorsiones de las señales de transmisión debido a patrones de interferencia.  Estos pueden permitir o forzar a las frecuencias a coexistir o a mezclarse por períodos de tiempo. Normalmente, la mayoría de los cambios en el dial son rápidos y eficientes pero, ocasionalmente, uno puede encontrar interferencias quizá de una emoción fuerte, de un sentido del deber o de una necesidad de cumplir con un voto o mantener una promesa. Esta interferencia puede permitir la coexistencia de frecuencias por unos pocos segundos, días o aún años (quizá eso explica algunos fenómenos); pero más tarde o más temprano, eventualmente, cada frecuencia, será empujada hacia donde pertenece.

Tú encajas en tu punto particular del dial debido a tu velocidad de vibración. No puedes coexistir para siempre en donde no perteneces. ¿Quién puede decir cuántos puntos hay en el dial o cuántas frecuencias hay para habitar dentro de ellas? Nadie lo sabe.  Al morir cambias frecuencias. Cambias sobre otra longitud de onda en la vida.  Todavía eres un punto en el dial pero te mueves un grado hacia arriba o hacia abajo.

Tú no mueres cuando mueres. Tú cambias tu conciencia y tu velocidad de vibración.

Eso es todo lo que la muerte es…un cambio.


El siguiente material es un extracto de dos de los libros de P.M.H. Atwater – “Más Allá de la Luz: Los Misterios y Revelaciones de las Experiencias Cercanas a la Muerte” (Libros Avon, New York City, 1994) y “Vivimos para Siempre: La Verdad Real Acerca de la Muerte A.R.E. Press, Virginia Beach, VA, 2004). Está basado en comentarios realizados –en primera persona- por más de 3.000 adultos que han experimentado estados cercanos a la muerte.

 

La foto está hecha hoy mismo en un tren que viajaba a través de los campos nevados.

1.1.09

El Alma del Universo


¿Qué soy yo si no rescato mi alma de niño?

¿Quién soy yo si no comprendo a través de la conciencia de un niño?

La semilla se convierte en un brote diminuto, el brote diminuto en un árbol pequeño, el árbol pequeño en un árbol muy grande y ese árbol tan grande un día desaparece. No hay dolor. No hay drama.

La semilla del niño desaparece en el adolescente, el adolescente en un hombre maduro, el hombre maduro en un viejo, y ese hombre viejo también un día desaparece ¿Por qué ha de haber dolor? ¿Por qué ha de haber drama?

Las cosas de la vida deberían ser para nosotros como una diversión o un pasatiempos, porque en realidad nosotros lo que somos es el Alma del Universo.

 

La foto la hizo hace unos días un niño de seis años que en ese momento estaba delante de una hoguera... retratando un Fuego Verde...

 

Feliz Año Nuevo a todos.